El cliente, el mejor aliado para mejorar un producto

El cliente, el mejor aliado para mejorar un producto

No cabe ninguna duda. El cliente es, como decimos, la persona más indicada para mejorar el producto, sencillamente, porque es quien lo compra o no lo compra, según la calidad y el precio del artículo de que se trate.

La compra desde el punto de vista de un cliente

Quien decide es el cliente. Te invitamos, a través de un juego imaginario, a ponerte en la piel del cliente.

En verdad, esta piel es parte de nuestra realidad cotidiana, ya que incluso con las pequeñas compras de almacén, que muchas veces realizamos de forma casi automática, vivimos las experiencias desde la mirada del comprador.

Y es importante, en este punto, recordar cuánto nos molesta cuando el vendedor quiere decidir por nosotros desde nuestra posición de cliente acerca de lo adecuado de un producto para el uso que queremos darle.

Por tanto, comenzamos con el servicio que nos brinda el vendedor, que simplemente intenta convencernos de comprar ese producto. Sin embargo, como clientes, siempre debemos recordar que llevamos el timón de mando y, por lo tanto, nadie puede empujarnos a adquirir un artículo que no estábamos buscando.

cliente-decision-compra

Nuestra decisión, siempre desde la mirada del cliente, deberá ser tomada en virtud de que el producto que compramos cumple los requisitos establecidos.

Por ello, rechacemos el producto que es de otro color del que nos agrada, que es más pesado de lo que podemos soportar, que es más grande o más pequeño… En fin, las posibilidades de que el artículo sea lo que deseamos son muchas y variadas y como clientes debemos buscarlas.

Aun si se trata de artículos menos conocidos o más escasos en el mercado, siempre hemos de ejercer nuestro derecho a decidir.

El papel del vendedor

Recordemos las veces que un vendedor, con el solo ánimo de vender, y toma nuestro dinero. En muchas ocasiones, utiliza triquiñuelas no válidas en un mundo que desea fervientemente confianza mutua para encajarnos un producto caducado, defectuoso o vaya a saber qué, simplemente convenciéndonos de que el precio es inigualable.

Hay muchos vendedores honestos; nadie duda de ello. Pero también los hay deshonestos, o, inclusive, desinformados, es decir, aquellos que ni siquiera saben cómo es el producto que tanto anhelan vender.

Hay ocasiones en que compramos artículos cuyo precio es muy alto, como una vivienda o un automóvil.

cliente-mejorar-producto

No en vano, la ley contempla los casos de los daños ocultos en las ventas, esos que no se ven a simple vista. No obstante, los vendedores tienen muy claro cómo emparchar las desventajas para que no se vean.

No todo lo que brilla es oro. Por lo tanto, cuando nos insisten incansablemente, lo primero que debemos hacer es desconfiar de la oferta que podemos recibir.

También hay ocasiones en las que se pueden presentar ofertas válidas. Las debemos aprovechar con los ojos bien abiertos, revisando el producto lo más posible.

Al final quien decide es el cliente

Pero siempre debemos recordar que es el cliente quien decide. Por lo tanto, en el supuesto de que la gran masa de compradores tome la iniciativa de rechazar un producto (ya que no sirve o su precio no cunde), el vendedor se verá obligado a retirarlo de la estantería y llegará a la conclusión de que deberá mejorarlo para venderlo, y así lograr la ganancia que desea.

Es más que obvio que ninguna empresa quiere perder, y menos si de dinero se trata. Por lo tanto, la mejor manera de ganar es satisfacer a los clientes, tanto con el producto como con el precio y con el servicio.

cliente-decide-comprar

En conclusión, no hay duda alguna de que siempre el cliente es quien decide. Los productos podrán mejorar si los clientes se unen contra los malos vendedores o aquellos que embaucan a las personas, sin importarles más que llenar la caja.