Ética antes que datos, lo que debería primar ante la revolución del Big Data

Ética antes que datos, lo que debería primar ante la revolución del Big Data

Hace ya algunos años que se acuñó la denominación de la prensa como el cuarto poder. ¿A qué se refieren con este concepto? A la importancia de los datos y la información. Cuanto más sabes, cuanto más conoces, cuanto más te acercas a la gente, más fuerte eres. Ahora llega el momento del Big Data.

En los últimos 100 años, la humanidad ha evolucionado, tecnológicamente hablando, más que en el resto de la historia de las civilizaciones. Esto quiere decir que cada día que pasa, las herramientas que tenemos a nuestro alcance son mayores y más poderosas.

¿Quién podía imaginar que un individuo desde su casa, pagando una pequeña suma mensual, podría tener a su disposición la inmensa marea de información que ofrece internet actualmente?

Hagamos ahora un ejercicio de imaginación. Si nosotros, como personas individuales, podemos acceder a una cantidad ingente de información desde casa, ¿qué es lo que no está al alcance de una gran empresa?

Es decir, que cualquier compañía que aporte sus recursos a uso del Big Data, puede tener en su poder una cantidad de información del usuario y consumidor que le confiere un poder tremendo. Es el momento del uso de la ética relacionada con el Big Data.

La ética y el Big Data

Llegados a este punto, vamos a realizar un nuevo ejercicio de asociación. Para ello, partimos de dos conceptos simples pero complejos a la vez:

  • Un persona puede acceder a una cantidad de información enorme desde su casa pulsando una simple tecla en su ordenador y entrando al torrente informático que es internet.
  • Una empresa medianamente grande tiene unos recursos enormes para obtener información de los usuarios y usarlos a su antojo a la hora de conseguir grandes beneficios.

Cabe ahora hacerse una pregunta. ¿A qué precio y con qué coste le merece la pena a la empresa obtener todo tipo de datos del consumidor? Veamos diferentes escenarios posibles, dado que el Big Data es un nuevo invitado al mundo de la información y, de momento, solo podemos especular cuál será papel en este proceloso espacio de marketing y consumo:

  • Una empresa que hace un uso agresivo de la obtención de datos, por ejemplo, fabricando televisores que digan a las cadenas en todo momento qué es lo que está viendo cada miembro de la familia, obtendrá unos grandes beneficios a corto plazo. Esa cantidad de información que está logrando es muy valiosa, pero el usuario puede ver vulnerado su derecho a la intimidad.
  • Una empresa que opta por métodos más clásicos de obtener datos, con sistemas menos intrusivos, obviamente no podrá acceder al torrente de información que se consigue con las formas agresivas y directas de las que hablábamos en el punto anterior. Sin embargo, el usuario no verá vulnerada su intimidad y probablemente reaccionará más positivamente a su marca.

La ética del Big Data

Aquí es donde entra la ética. ¿Qué es mejor? Haremos tres preguntas que responderemos más adelante:

  • Pregunta 1: ¿Una campaña de Big Data a cualquier coste para lograr grandes beneficios a corto y tal vez medio plazo?
  • Pregunta 2: ¿Una estrategia poco intrusiva que ofrezca menor beneficio en el corto plazo, pero mejor imagen de marca y mayor ingreso a medio y largo plazo?
  • Pregunta 3: ¿Un uso intrusivo del Big Data y tratar de silenciar la táctica para que el consumidor no sienta que se invade su terreno personal?

Obviamente, el uso de la ética por parte de las empresas debe estar por encima de cualquier utilización indiscriminada. Como decíamos anteriormente, un usuario tiene acceso a un gran torrente de información en la actualidad. Esto nos deja tres escenarios en respuesta a cada una de las preguntas anteriores:

  • Respuesta 1: Si la obtención de datos es excesivamente intrusiva, los gobiernos legislarán ante las quejas de los ciudadanos y consumidores, con el consiguiente agravio para las compañías.
  • Respuesta 2: Con una obtención de datos más pausada, no habrá tanto beneficio inmediato, pero tampoco una mala sensación de agresividad por parte del consumidor. Además, la compañía puede ofrecer una imagen ética de su marca, muy del agrado del usuario actual.
  • Respuesta 3: Como ya dijimos, cualquier usuario puede acceder a una gran cantidad de información en la actualidad. De descubrirse un uso indiscriminado y poco ético del Big Data, podría ser el fin de una empresa y su marca.