Hemos ganado en tecnología, pero…¿Qué hemos perdido en el camino?

Hemos ganado en tecnología, pero…¿Qué hemos perdido en el camino?

Aunque es evidente que todos hemos ganado con los avances tecnológicos actuales, también hay ciertos detalles que se van perdiendo poco a poco en esta era post moderna. Por eso vamos a realizar hoy una pequeña reflexión sobre aquellos detalles tan típicos de los humanos que, a pesar del paso del tiempo, debemos intentar que no se pierdan jamás, aunque evidentemente cada vez se practiquen menos.

El contacto físico

Gracias a los avances tecnológicos se produce actualmente una curiosa paradoja. Mientras que hoy en día tenemos en general una mayor relación con nuestros amigos y seres queridos, hemos perdido una buena parte del contacto físico. ¿Cómo es posible?

  • Hoy en día, gracias a las redes sociales, los servicios de mensajería y los modernos dispositivos de que disponemos, es fácil estar conectado durante todo el día con nuestros amigos. Ya sea usando un sencillo chat, comentando las publicaciones en sus redes sociales, o bien a través de llamadas internacionales que usan Internet (VoIP). Queda claro que anteriormente nunca había sido fácil y económico charlar con los tuyos.
  • Por otro lado, el hecho de saber que estás en contacto con tu gente siempre que lo desees sin moverte del sofá, promueve también, en cierta medida,  el hastío del contacto físico y el hecho de tener que hacer el esfuerzo de acercarte a ver a una persona en concreto. ¿Para qué voy a ir a casa de mi hermano si hablo todos los días con él por Skype o por WhatsApp? ¿No te has encontrado nunca en una tesitura similar?

El formato físico

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En antaño el ser humano era un gran coleccionista de artículos en formato físico. ¿Cuántas personas conoces con inmensas estanterías en sus casa repletas de libros, películas en VHS o DVD, cómics o CDs de música y otros soportes? Actualmente la cinta de casete que más se puede ver por la calle es la que hace de funda de un smartphone.

En este sentido, es evidente que el espacio se economiza y mucho. Si bien es cierto que se está perdiendo el encanto de los libros, las cintas de VHS que había que rebobinar al terminar su visionado para llevarlas al vídeo club o la grabación de casetes para tener siempre accesible tu música, es más práctico portar miles de libros en un Kindle o tener todas tus aplicaciones y programas en la memoria de un ordenador o smartphone.

Sin embargo, siempre quedarán amantes del vinilo, con su sonido peculiar y sus giros constantes en el tocadiscos, o lectores empedernidos que necesitan del papel. Si bien este mundo no parece que vaya a desaparecer, sí que se ha empequeñecido bastante.

La privacidad

Si hay algo que está en desuso en nuestros días es la privacidad. No obstante, la tecnología no es la culpable de ello, sino más bien el sentido del exhibicionismo humano, pues nadie te obliga a publicar tu vida en las redes sociales, pero está claro que se está perdiendo en buen grado.

Cada vez que nuestro bebé hace su primera monería, realizamos alguna hazaña que pensamos que es digna de compartir o simplemente nos levantamos de la cama, sentimos la necesidad de compartirlo con los amigos, los contactos y cualquier ser humano que viva en el mundo moderno. ¿Por qué es esto así? No sabemos, pues no somos psicólogos, pero si te fijas verás que es una verdad evidente.

Las formas clásicas de comunicación

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Otra parte de nuestra vida que hemos perdido son las formas clásicas de comunicación. Si tienes más de 30 años, te acordarás de aquellos tiempos en los que ibas de campamento o a estudiar fuera de tu ciudad y te comunicabas con tus amigos por carta, o las interminables llamadas con la novia desde las cabinas telefónicas que se tragaban una y otro vez el poco dinero que teníamos en el bolsillo.

En estos momentos las formas de comunicación son muy variadas, inmediatas y cómodas. Para mucha gente ha perdido encanto, pero otra pasó demasiado frío en invierno haciendo llamadas desde cabinas de la calle que no estaban cerradas. O bien horas de cola mientras colgaba tu predecesor hasta que podías usar el teléfono. En este sentido, la tecnología ha mejorado mucho nuestra calidad de vida para la comunicación e información.

Como todo en la vida, habrá quien esté más feliz con los avances, y otros a los que les parezca que el mundo gira demasiado deprisa. Sea como sea, esta es nuestra realidad y es un buen ejercicio para todos adaptarnos a ella y aprovechar sus ventajas.