La transformación del negocio tradicional

La transformación del negocio tradicional

Como un inevitable resultado de la crisis económica que ha tenido lugar prácticamente a nivel global, resultaron especialmente perjudicados los comerciantes minoristas, desencadenándose una oleada de negocios liquidados. Como lo ratifican muy diversas fuentes, más de 40.000 negocios se vieron forzados a cerrar desde inicios de la crisis hasta el pasado 2014, algunos como una forma de evitar la quiebra total y otros ante la imposibilidad económica de continuar encarando altibajos de todo tipo.

Un renovado concepto a la hora de hacer negocios

El eCommerce hoy se constituye en ese nuevo escenario donde convergen todo tipo de iniciativas y el cual viene posicionándose airoso desde hace algunos años. Resulta lógico además de gratificante que los negocios estén encontrando nuevas oportunidades en este sector, los cuales se aventuran a incursionar en el mundo virtual e implementar nuevas dinámicas de comercialización en línea. La experiencia positiva de miles de empresas hoy es el aliciente para que cada vez más personas se decidan a encarar esta transformación y abrirse, por supuesto, a nuevos aprendizajes.

Nunca digas nunca

Por otra parte, no es de negarse que existen determinados tipos de productos a los que inexorablemente se les ha vinculado con espacios de tradición o que han exigido presencialidad en un ámbito determinado, pero más allá de ello han encontrado su lugar en la red. Hoy es posible romper paradigmas e incluso mostrarnos con un negocio en constante renovación.

Todos sabemos por ejemplo que años atrás era absurdo pensar en comprar ciertos productos o adquirir determinados servicios en línea, las personas temían entregar su dinero sin probar un artículo.

Sin embargo hoy la tendencia abrió un nuevo panorama en donde confiamos en los comentarios de otros consumidores satisfechos o hacemos una compra con el convencimiento de que podemos realizar devoluciones si quedamos inconformes, además de que podemos ahorrar muchísimo tiempo haciendo pagos desde la comodidad de nuestra casa y con una agilidad realmente impresionante que, por supuesto, se nos ha ido convirtiendo en hábito.

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Cada día son más las empresas y los sectores que deciden dar este significativo paso hacia el denominado eCommerce. Prácticamente cualquier producto o servicio lo encontramos en línea, entre descripciones, gamas, experiencias de uso, distribuidores y más. Sin embargo este escenario requiere nuevas formas de alfabetización, los desarrollos deben estar a la altura de las expectativas que tiene el consumidor actual y, en definitiva, debe estar presente la convicción de que es un camino donde se debe estar en constante renovación.

Es natural que continúen surgiendo interrogantes y preocupaciones en torno a las dinámicas de compra y venta en línea, pero la clave está simplemente en brindar una amplia gama de alternativas para que cada usuario decida con cuál se encuentra más identificado y pueda establecer las comparaciones necesarias.

Los métodos de pago seguro (pago contra entrega, transferencia bancaria, pago con tarjeta débito que permite redireccionar la orden de pago a la sucursal de su banco, pago a través de PayPal o Payoneer), manejar devoluciones, realizar envíos gratuitos o incluir el servicio de montaje, revisar la entrega en el momento de reparto para garantizar el estado en el que es entregado al cliente, son tan solo algunos de los valores agregados que se traducirán en confianza para el cliente tanto en el momento de solicitar como de recibir su pedido.

Retos del mundo Online

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Uno de los grandes retos que tienen las empresas actualmente, se relaciona con la superación de los prejuicios que puedan ir manifestando los consumidores. Esto dependerá de que logremos articular diversos aspectos para garantizar un servicio cómodo, eficiente y de calidad.

El triunfo en el mundo online dependerá en gran manera del tacto con el cual enfrentamos situaciones que, en algunos casos, se pueden tornar bastante complejas, pero que finalmente nunca serán tan poderosas como para perjudicar nuestra imagen corporativa, si el cliente siempre es nuestra prioridad y cada paso que demos tendrá en consideración cada una de sus necesidades. Se trata de prevenir el error desde luego, pero en algunos casos dependerá de cómo lidiamos con una situación desfavorable, reconociendo el paso en falso y compensar al cliente por los inconvenientes causados.