Lovemarks, ¿Amamos realmente a las marcas que aseguramos querer?

Lovemarks, ¿Amamos realmente a las marcas que aseguramos querer?

¿Es real el lovemarks? ¿Es cierto que amamos tanto a las marcas como aseguramos? Esta ha sido la singular premisa de la que partía la Bergische University Wuppertal en su estudio respecto al tema. Y hay que decir que los resultados fueron sorprendentes. Analicemos las conclusiones en profundidad.

Lovemarks. ¿Qué sentimos por las marcas?

Si pensamos en el amor como el sentimiento irracional que es, y que no somos capaces de explicar, en realidad no se puede decir que tengamos estas sensaciones hacia una marca.

Según se desprende del estudio de la universidad alemana, no sentimos amor por una marca como se puede tener por un familiar directo o un buen amigos. Sin embargo, sí que hay una sensación de cariño y una sensación de cercanía hacia sus productos.

Es decir, que parafraseando la célebre frase de la gran película de Rob Reiner “La Princesa Prometida”, el amor verdadero no se encuentra en las marcas, sino en las personas. Y esto es algo que no deja de ser un alivio.

Sin embargo, sí que hay que añadir que en el sentimiento de amor hacia las marcas lo que predomina es el cariño. Es decir, que no son tan importantes como un hermano o una madre, pero los encuestados en el estudio sí que mostraron una sensación de cercanía hacia ellas.

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Además, también se extrae del estudio que una buena parte de los encuestados en el estudio sienten un sentimiento de retorno hacia la marca. Es decir, que cuando adquieres un producto, este te repercute y te devuelve el cariño puesto en él, ya que te presta un servicio. Te sientes bien, te ves más guapo ante el espejo, te sirve para relajarte, estar más limpio, etc.

Por otro lado, este último aspecto contrasta con el amor hacia las personas. Sabes que en el lovemark jamás te va a fallar. Si una marca ofrece X, sabes que es exactamente lo que recibirás. Sin embargo, ¿quién no ha amado alguna vez a una mujer u hombre y no ha sido correspondido?

En este sentido, está claro que el consumidor siente más confianza hacia una marca, pues sabe que no va a fallar y también es consciente de lo que puede esperar de ella.

No obstante, hay que reseñar que el feedback de un producto siempre será limitado. Es cierto que te ofrece una seguridad, un servicio y un sentimiento, pero no hay reciprocidad. Jamás te dará cariño como te puede dar una persona o un ser querido. Este es otro punto muy a tener en cuenta en el hecho del amor hacia la marca. Nunca debe ser llevado al extremo ni mal entendido.

Lovemarks – Reacción ante las marcas

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Sin embargo, en el estudio llevado a cabo por la universidad alemana de Bergische también se realizaron investigaciones sobre las reacciones del consumidor al hablar de una marca. Se hizo este extremo focalizando tanto en sus reacciones al comunicar sentimientos como en las físicas:

  • Cuando los encuestados hablaban de una marca, mostraron emociones que podían llegar a ser incluso más intensas que al referirse al amor por un amigo cercano o un familiar.Como conclusión, se podría decir que si bien no se ama a una marca tanto como a un buen amigo, sí que puede llegar a considerarse como algo similar, dado el grado de emoción que despierta en algunos consumidores.
  • Por otra parte, al estudiar el lenguaje corporal usando sensores de temperatura para analizar las reacciones físicas, también se arrojaron datos curiosos y reveladores.En ocasiones, hubo usuarios que llegaron a demostrar más cariño y cercanía por las marcas que por los amigos más cercanos. No obstante, en la mayor parte de los casos, el sentimiento era muy parecido hacia ambos.Definitivamente, hubo mejores resultados generales hacia las marcas cuando se trataba de desentrañar qué era más positivo, si estas o las relaciones interpersonales más cercanas.

Conclusiones del Lovemarks

Es evidente según los ratos arrojados por este estudio que cuando un usuario dice querer una marca, en realidad está siendo sincero y diciendo la verdad. Se ha generado un sentimiento de amor por productos de una u otra compañía que, pese a no llegar a suplir todavía el cariño que se tiene por un ser querido, si que están ganando terreno a pasos agigantados a las relaciones interpersonales.