Marketing emocional: ¿emocionas a tu público?

Marketing emocional: ¿emocionas a tu público?

Globalización, tecnologías low-cost, productos y servicios de marca blanca, mercados saturados… todo esto hace que los productos y servicios sean intercambiables y apenas distinguibles.

Como resultado, hay que ir más allá del valor nominal: las marcas han de aprovechar más las emociones profundas y subconscientes de los consumidores para ganarse al mercado.

Emocionar a la audiencia es clave para hacerse un hueco en el corazón del consumidor. Es aquí donde entra en juego el marketing emocional, una de las más novedosas y prometedoras tendencias de marketing actual.

El papel de las marcas está cambiando

En las últimas décadas, la base económica se ha desplazado de la producción al consumo. Nos alejamos de las características funcionales y técnicas de la era industrial. Ahora y cada vez más los consumidores toman decisiones de compra en base a cómo se sienten con el producto o servicio y respecto a la oferta de la empresa o marca.

Viene al caso recordar una famosa cita de Dale Carnegie:

Cuando se trata de personas, recordemos que no estamos tratando con criaturas lógicas. Se trata de criaturas emocionales, criaturas llenas de prejuicios y motivadas por el precio y la vanidad.

En un mundo sin fronteras, en el que la gente cada vez más compra online y contrata sus servicios en cualquier parte del mundo, las empresas sin marca propia se enfrentan a una inminente desaparición. El marketing emocional puede ser una de las claves para crear y reforzar una marca.

¿Qué es el marketing emocional?

El marketing emocional es una forma muy eficaz de provocar la reacción y de despertar los sentimientos y los estados de ánimo de clientes y potenciales clientes. En última instancia, favorece la formación de la experiencia, la conexión y la lealtad con una empresa o producto en un nivel irracional.

Esa es la parte irónica: la mayoría de la gente no cree que pueda ser influida emocionalmente por una marca. ¿Por qué? Porque es lo que le dice su mente racional. Solemos tomar decisiones emocionalmente y luego las razonamos lógicamente.

Por lo tanto, la marca emocional afecta a las personas a un nivel subconsciente. Y eso es lo que hace tan increíble y poderoso al marketing emocional.

Las emociones nos ayudan a elegir

Según Donald Norman, profesor de ciencia cognitiva, las emociones nos ayudan a elegir rápidamente entre el bien y el mal y a lidiar con un mundo lleno de ruido y opciones ilimitadas. Y es que las emociones son una parte necesaria de la vida: afectan a nuestra manera de sentir, comportarnos y pensar.

Por lo tanto, las marcas que crean un diálogo personal con los consumidores basado en sus necesidades son capaces de persuadirlos. Las marcas emocionales evocan e influyen en sentimientos y emociones tales como el amor, el apego y la felicidad.

Historias que emocionan

En los últimos años, la neurociencia nos ha revelado muchos conocimientos sobre el procesamiento de la información y la toma de decisiones. Sin embargo, los seres humanos hemos usado una poderosa táctica de comunicación desde hace miles de años: la narración. Es un método muy eficaz para transmitir mensajes y hacer que la gente se preocupe, actúe y compre.

Piénsalo: toda campaña de marketing de éxito esconde una buena historia. ¿Y qué me dices de las presentaciones de producto? Un buen vendedor siempre tiene historias para contar (aunque no sean ciertas).

¿Cuál es la clave para obtener el mayor éxito en la creación de una conexión emocional con la gente? Las historias deben explorar tanto la experiencia de la marca como el producto. Así, la historia sobre la marca puede suceder desde un punto de vista idealizado o incluso místico. En cualquier caso, tanto experiencia como el producto real deben aparecer.

Pero aún hay más. Incluso la colocación de productos  se ha convertido en entretenimiento de marca: los productos se trabajan en guiones, a veces con funciones reales.

Adoptar ya el marketing emocional

Los aspectos emocionales de las marcas son cada vez más importantes impulsores de la elección. Por eso, diseñadores, creadores de contenido y vendedores deben adoptar el marketing emocional para ser capaces de entrar en las profundas capas emocionales de los clientes e identificar y comprender las motivaciones de su comportamiento.

Como ya dijo Stephen Covey:

La pasión nace del corazón y se manifiesta en forma de optimismo, entusiasmo, conexión emocional, determinación. Alimenta un impulso implacable.