Marketing no es engañar: no prometas lo que no puedes cumplir

Marketing no es engañar: no prometas lo que no puedes cumplir

Las mentiras han formado durante mucho tiempo de las estrategias de marketing y publicidad. Durante décadas, las empresas han prometido  el mejor servicio al cliente,  resultados rápidos, consecución de objetivos sin esfuerzo y otras muchas cosas más, como extensas garantías o precios imbatibles. Pero las marcas a menudo son incapaces de cumplir con estas promesas.

Los consumidores hemos considerado estas mentiras como parte del juego durante años.  Sin embargo, las cosas están empezando a cambiar. Cada vez más gente valora la sinceridad y la autenticidad por encima de las falsas promesas.

El impacto de las mentiras en la reputación de marca

La reputación de su marca es el activo más valioso de una empresa. Gracias a Internet y las múltiples opciones de comunicación de la web 2.0, los clientes pueden contar sus experiencias, hacer reseñas y reviews de los productos y servicios que consume y explicar lo que hay de verdad en los mensajes publicitarios y de marketing de las empresas.

En base a esto, los consumidores son capaces de tomar decisiones siendo más conocedores de aquello por lo que pagan. Ahora es fácil comparar productos o servicios similares antes de hacer una compra. Como resultado, la forma más rápida y más segura  perder la confianza y el respeto de sus clientes es mentir sobre lo que se ofrece.

Las empresas de éxito saben que en el marketing es necesario para correr la voz acerca de su producto, pero también que una buena reputación es vital para mantener el negocio. Los argumentos basados en mentiras favorecen las malas críticas, el boca a boca negativo y el empobrecimiento de la imagen de marca.

Tanta mentira ha conducido a la desconfianza como primera opción de los clientes

Después de años quemando falsos argumentos y promesas vacías, muchos consumidores han desarrollado una actitud basada en la desconfianza hacia cualquier argumento de marketing que prometa algo. Los clientes ya no quieres promesas, quieren hechos.

Las expectativas de los clientes han cambiado. El consumidor de hoy quiere pruebas tangibles de que lo que una empresa ofrece es una realidad, no una promesa. Y no se deja manipular fácilmente. Por eso quiere garantías adicionales si no consigue lo que busca.

Nuevos tiempos, nuevos mensajes de marca

Los mensajes publicitarios de la marcas de hoy en día deben replantear el modo en que plantean su estrategia de presentación de productos y servicos. Para ello, el marketing debería tener en cuenta las siguientes ideas:

1 – La honestidad es la mejor política

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No sirve de nada que intentes ocultar las limitaciones de un producto o servicio, ni que intentes demostrar con palabras que lo que vendes puede con todo o que vale para todo. Ser honesto da mucho más resultado.

Explicarle al cliente lo que hay, sin maquillaje, genera confianza y abre una vía de diálogo para destacar lo que realmente importa al cliente: cómo tu producto o servicio va a solucionar su necesidad.

2 – La comunicación es clave

Mantener un contacto regular con los clientes es clave para salvaguardar algunas decepciones. Si los clientes saben que la  empresa es transparente y está abierta a solucionar sus dudas problemas apreciarán su honestidad y, con sus comentarios, colaborarán a la mejora del servicio.

3 – Menos promesas y más resultados

En vez de dedicar tanto tiempo a prometer, las empresas tienen que invertir más esfuerzos descubrir las expectativas de los clientes y cumplir con ellas.

En cualquier caso, es fundamental saber hasta dónde se puede llegar y esforzarse por demostrarlo. Aun cuando el cliente espere más, valorará el hecho de saber que la empresa cumple con lo que dice. Prometer a la altura de las expectativas del cliente y no cumplir es mucho peor.

4 – Aprender de la experiencia

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Las experiencias son la mejor escuela para mejorar de una empresa. Si algo que creíste factible no salió bien, aprende de ellos, analiza qué pasó y toma medidas. Y si no puedes mejorarlo por cualquier motivo, modifica tus argumentos.

5 – No olvides que eres humano

Las empresas las hacen las personas. Las personas somos seres humanos. Los seres humanos tenemos derecho a equivocarnos. Si te muestras como una máquina no tendrás ese derecho.

Mostrarse humano facilita la relación con los clientes, con lo que se consigue cierto margen de maniobra para subsanar los fallos y notificar al cliente si no se consiguen resultados. Comportándose de forma humana, las empresas pueden conseguir convertir sus debilidades en una oportunidad.