Más del 60% de usuarios de Internet pagaría por la entrega de productos en el mismo día

Más del 60% de usuarios de Internet pagaría por la entrega de productos en el mismo día

Las exigencias de los consumidores van en aumento con el paso de los años, cada vez son menores los casos de indulgencia frente a los errores que cometen las marcas y, de hecho, un consumidor insatisfecho puede formar todo un revuelo que ponga en entre dicho la imagen de cualquier compañía, más allá del monopolio o el liderazgo que esta crea tener en el mercado.

Hoy uno de los aspectos que ponen en desventaja a las empresas y que evidencian desde luego el lado vulnerable de las compras online, es el tiempo que tarda el consumidor en recibir su pedido.

Suele existir una brecha lo bastante amplia entre lo que promocionan las marcas para llamar la atención de un cliente potencial y lo que acontece una vez éste se convierte en un cliente real. Incluso aquellas empresas que brindan un servicio de entrega más ágil, continúan estando lejos de lo que en realidad espera el consumidor.

Si bien cada día despierta mayor interés en las empresas brindar un servicio de calidad, que responda idóneamente a las expectativas del consumidor, quien sin duda valorará por encima de múltiples aspectos, la rapidez con la que podrá recibir su producto, sigue siendo bastante inusual que las empresas optimicen los tiempos de entrega, aún más si consideramos que el pedido llegue a su destino el mismo día en el cual se efectuó el pago.

Las cifras hablan por sí solas

Pedidos

Como señala un estudio de la firma PricewaterhouseCoopers, un 61% de los consumidores asegura que realizaría un pago adicional para que las empresas le entreguen sus productos el mismo día. Siguiendo esta misma línea, la firma LoyaltyOne analizó recientemente las tendencias de los usuarios a la hora de realizar pedidos en línea y, por supuesto, la atención que las marcas le brindan a los consumidores desde el momento mismo de la recepción del pedido.

Los hallazgos son verdaderamente sorprendentes, casi dos tercios de los usuarios pagarían un excedente si las empresas le brindaran la posibilidad de recibir sus paquetes el mismo día. Se destacan dos factores que, de alguna manera, explican esta disposición, un 44,1% de los encuestados piensa en su comodidad y el 21% simplemente cree que las circunstancias de compra – venta mejorarían significativamente con esta alternativa.

Una batalla perdida para las empresas

Como es posible reconocer, en ambos casos hay un notable interés del consumidor en que se agilice la entrega de sus compras. Podemos tomar como referencia una investigación liderada por Accenture, con la cual se llegó a la conclusión de que la velocidad de entrega es de vital importancia para un 64% de los consumidores, lo cual sin duda podrá verse reflejado en las decisiones de compra que cada uno de ellos toma entre diversas empresas que ofertan un mismo producto o servicio.

Los hallazgos de esta investigación apuntan a una cuarta parte de consumidores que pagarían 10 dólares o incluso más por una entrega ágil, una cifra que alcanza los 20 euros en un 22% de usuarios con la condición de que la entrega se realice en un plazo máximo de dos horas, luego de solicitado el pedido.

Aunque resulte extraño, a día de hoy las empresas no están actuando en correspondencia con esta demanda del consumidor, solo un 15% ofrece un servicio de entrega el mismo día, mientras que un 51% espera hasta el día siguiente para efectuar la entrega, según agrega Accenture.

La dinámica más común consiste en que las empresas elaboren internamente una programación de entregas, bien sea asignando un día específico o dando un margen de tiempo para concretar la entrega (43%), seguido de un tercio de ellas que brinda la opción de entregar pedidos en horas pico (30%).

Renovarse para mantenerse vigentes

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Los expertos han llegado a la conclusión de que esta tendencia en breve experimentará un cambio radical, dado que las empresas sencillamente no pueden darse el lujo de ignorar las exigencias de sus clientes, hacerlo podría salirles bastante caro.

Hoy con la presencia de las redes, las inconformidades y malos ratos que pueda haber pasado un solo cliente, puede convertirse en la punta del iceberg que haga ir a pique la imagen corporativa de una compañía.

En realidad no existe otro camino para las marcas, que asumir un compromiso permanente con los intereses y necesidades de los consumidores. Se presume que para este año, solo en Estados Unidos, las entregas aumenten en un 550%, lo que se vería reflejado en un cambio de facturación de los 100 a los 620 millones de dólares. Si miramos un poco más a futuro, podríamos hablar de una cifra que rebase para el 2018, los 4.030 millones de dólares. ¿Vale la pena el cambio no?