Naming: 5 consejos para poner nombre a tu marca

Naming: 5 consejos para poner nombre a tu marca

El nombre de una marca no vende por sí solo. No obstante, elegirlo bien es muy importante. Al fin y al cabo, el nombre es una seña de identidad; es la forma en que se va a nombrar a nuestro negocio. El objetivo del naming es encontrar el nombre de marca perfecto. Así, el naming es una parte fundamental del branding.  

A pesar de que no define a una persona, el nombre es nuestra primera presentación. Por ello, puede influir de forma muy significativa en los demás. De no ser así, ¿por qué muchos artistas usan un nombre artístico o muchos escritores firman con un pseudónimo?

Los expertos opinan sobre el naming

Hayes Roth, director de marketing de Landor (compañía especializada en branding que ha bautizado a cientos de productos), advierte: Poner nombre a una marca no es como poner nombre a un bebé”.

Roth recuerda que, puesto que todo el mundo se siente cualificado para juzgar los nombres, las marcas deben prestar atención a los nombres que ponen a sus productos y han de procurar que su sonoridad sea lo más internacional posible.

Roth señala que existen algunas estrategias de naming muy interesantes. Entre ellas destacan las siguientes:

  • la aliteración o repetición de fonemas en una palabra: PayPal
  • el ritmo: Nutter Butter
  • la onomatopeya: Roomba
  • la yuxtaposición de varios morfemas dentro de una palabra: FedEx

Directrices de un naming eficaz

Los siguientes consejos te ayudarán a encontrar un nombre apropiado para tu marca.

1. Brevedad

Piensa en la velocidad a la que pasas delante de un producto o de un establecimiento, incluso la velocidad en que escaneas los resultados de búsqueda en la web. Tus clientes deben identificar tu marca de un vistazo y, más importante aún, deben ser capaces de recordarla. Cuanto más largo sea el nombre de tu marca, más tardarán en leerlo (si lo hacen) y más difícil les resultará recordarlo.

2. Imagen positiva

Un nombre puede favorecer una imagen positiva de la marca. Se apoya también en la tipografía y en los colores (que no dirían nada por sí mismos sin ese nombre).

3. Atractivo visual

La grafía de las letras tiene valor estético, y muchas veces ni siquiera se necesita recurrir a una tipografía compleja para ello. Piensa en las estrategias de naming de estas marcas: Zara, Chanel, Prada, Versace, Guess, Christian Dior. Y podríamos nombrar decenas de ellas.

¿Qué tienen en común estas marcas? A parte de la brevedad mencionada en el primer punto, todas tienen en común el usar una tipografía muy simple que destaca la belleza de los trazos de su nombre. Otras, como Pepe Jeans o Disney, usan tipografías más elaboradas que explotan al máximo los trazos de las letras.

4. Consistencia

El nombre de tu marca debe tener la fuerza suficiente como para ser capaz de aparecer impresa en todos los lugares posibles. Si has seguido los consejos anteriores, el nombre de tu marca será mucho más fácil de integrar en todo lo que hagas: embalajes, papelería, vinilos, productos de oficina, merchandising, etc.

5. Originalidad

No esperes triunfar con una marca que recuerde a otra. Eso solo hará que la primera adquiera más prestigio y la tuya parezca una imitación. Y si tu nombre es una imitación, ¿por qué no lo iban a ser tus productos? Cuando abordes el naming, tu marca tiene que ser única y no debe recordar a ninguna otra, ni en lo sonoro ni en lo visual.

Una marca para toda la vida

Ten en cuenta que el nombre de tu marca será para toda la vida. Si cambias de nombre, todo el trabajo que hayas hecho hasta el momento se habrá perdido; será casi como empezar de cero. Podrás cambiar la tipología de letra, los colores corporativos o lo que sea que adorne el nombre, pero nunca el nombre en sí mismo sin dejar atrás un gran trabajo.

Las marcas que han cambiado de nombre han tenido que invertir muchos recursos en que los consumidores relacionen el nombre antiguo con el nuevo. Por lo tanto, el naming consiste en pensar a largo plazo. Además, a los consumidores les gusta la consistencia de las empresas, marcas y productos.

Cuando una marca tiene éxito, la empresa confunde la causa con el efecto; piensa que la razón del éxito es el nombre, no el producto.

Jack Trout, Grandes marcas, grandes dificultades (McGraw Hill).